LIGNUM VITAE

Autor Servando Santos Elizondo
Mitos, leyendas y anécdotas del guayacán
Aparte de las propiedades medicinales que se le atribuyen a este árbol o arbusto dependiendo de la especie de que se trate, –estas propiedades son muchas y muy apreciadas, de ahí que se le dé el nombre de árbol de la vida o como lo llamaban los españoles Lignum vitae–, también se le atribuyen propiedades de caracter esotérico contenidas en mitos y leyendas como las que enseguida narro.

Se dice que los guayacanes tienen una influencia muy fuerte en todos los árboles del monte, cuando es dañado o se cortan árboles de estas especies en un momento no propicio, afecta de tal forma a los árboles que lo circundan que de manera extraña mueren con él.

En ocasiones su influencia es tan fuete que afecta a los seres humanos. Hay una anécdota que habla de un lugareño avecindado en el municipio de Anáhuac, esta persona viajaba en un guayín tirado por mulas, iba bajando la ladera de un río, la pendiente estaba muy inclinada y por la velocidad que llevaba, volcó dando tumbos lanzando a la persona contra los arbustos que por allí había, con tan mala suerte que su cabeza fue a dar contra una vara de guayacán ocasionándole una herida en el cráneo. Después de ese día ya no fue sano.

Otra leyenda habla de la influencia tan grande que ejercen estos árboles en las gentes y que provocan un efecto que actualmente le llamaríamos fitofilia. Es el caso de una joven muy hermosa que día a día pasaba por la vera de un camino donde había un árbol de guayacán de los que crecen en las zonas tropicales con una copa muy frondosa y bonita a la vista, tal que parecía haber sido moldeada por un artista, la muchacha estaba prendada de ese árbol a tal grado que tuvo un impulso de abrazarlo rodeando el fuste con sus brazos arañando con sus uñas la corteza del árbol haciendo brotar su savia. Era tan grande la atracción que esta muchacha sentía por el guayacán que externó sus sentimientos diciendo. – Cómo quisiera que este hermoso árbol fuera un hombre-. De regreso la muchacha volvió a pasar por el mismo lugar pero ya no encontró al árbol de guayacán, en el lugar estaba un hombre joven semidesnudo como esperando a la vera del camino, la muchacha se quedó viendo detalladamente a esta persona y al hacer un medio gira este hombre y postrarse a los pies de ella, la muchacha se da cuenta que tiene marcadas las uñas de igual forma a las que ella dejo estampadas en el árbol de guayacán.

Leyenda de la Madremonte

Esta leyenda es de origen sudamericano, ésta particularmente es Chilena y aquí el guayacán solo es usado como amuleto.

La gente de campo y quienes se dedican a cortar leña mencionan que la madremonte es una mujer más alta que lo normal, su indumentaria tiende a ser elegante, sin embargo, su vestido es de hojas frescas y musgo verde, trae un sombrero que también está cubierto de hojas y plumas de color verdes. Normalmente su rostro no alcanza a distinguirse debido a las alas anchas de su sombrero. La gente que la ha visto dice que sus gritos o bramidos son espantosos y más en noches oscuras y tempestuosas. Vive entre la espesura del bosque, prefiere los árboles frondosos, cuando alguien la logra ver siempre está acompañada de animales peligrosos.

Cuentan los campesinos que cuando esta entidad que guarda los montes y llanos se baña en las cabeceras de los ríos, sus aguas se enturbian y se desbordan causando inundaciones y borrascas fuertes, que ocasionan grandes daños.

Es muy celosa de sus terrenos y si alguien osa invadirlos ella los castiga; también infringe muchas penas a los perversos, a los perjuros y a los vagabundos. A los que andan en malos pasos, les hace ver una montaña inasequible e impenetrable, o una maraña de juncos o de arbustos difíciles de dar paso, borrándoles el camino y sintiendo un mareo del que no se despiertan sino después de unas horas, convenciéndose de no haber sido más que una alucinación, una vez que el camino que han trasegado ha sido el mismo.

El mito también lo encontramos en Brasil, Argentina y Paraguay con nombres como: Madreselva, Fantasma del monte y Madre de los cerros.
Dicen que para librarse de los efectos malignos de la Madremonte es muy conveniente fumar tabaco o llevar una vara recién cortada de cordoncillo de guayacán; sirve así mismo, para el caso, portar escapularios y medallas benditas o ir rezando la oración de San Isidro Labrador, abogado de los montes y de las serranías.

El embrujo del Guayacán

En tiempos precolombinos en los afanes de antaño
las hierbas de los montes los nativos las usaban
a niños, jóvenes y viejos a todos los curaban
naciendo de la herbolaria la medicina de hogaño

Tiñen los guayacanes a las aguas de los ríos
y el árbol santo lo llaman por sus dotes curativas
son árboles frondosos con sus flores llamativas
los vemos crecer en monte, en llano y en lomeríos

El árbol de guayacán tiene poderes de embrujo
pues encanta a las mujeres por su insólita belleza
lo abrazan con frenesí que hasta arañan su corteza
y ninguna lo resiste porque es un árbol muy brujo

En las llanuras de Anáhuac florece el guayacán
crece en agostadero no es un árbol es arbusto
y sus flores violetas son un regalo al buen gusto
y apreciado en plenitud ustedes lo conocerán