UNA HISTORIA JAMÁS CONTADA

El sacrificio del Chaparro Amargoso

Autor: Servando Santos Elizondo

La casa campestre donde habito está ubicada muy cerca de la carretera, es pequeña pero cómoda y suficiente para mis necesidades, me dedico a escribir e investigo sobre los fenómenos de la comunicación, principalmente aquellos que se dan entre seres vivos de diferentes reinos. Todos los seres vivos tienen la capacidad de comunicarse no importa de qué especie se trate, claro que si los sujetos son muy cercanos entre sí, es decir, que pertenezcan al mismo género y especie la comunicación será mucho más efectiva. Esta idea que llena mis pensamientos me conduce afanosamente a la búsqueda de respuestas que satisfagan a mis fragosas interrogantes.

En lo profundo del bosque donde predominan los mezquites y los matorrales, todo aquel que camina en silencio y agudiza los sentidos puede percibir un tenue e imperceptible rumor, este sonido muy parecido a un siseo como el de la brisa suave que roza las hojas de los árboles, no es ocasionado por el viento ni por ningún ser vivo que vuele camine  o se arrastre. Es como si una multitud estuviera hablando en secreto, en voz muy, muy baja pero audible. ¿Qué es? ¿Cuál es su origen? Parece estar en el aire o provenir del subsuelo, acaso quizá venga del espacio sideral. Sea lo que sea es algo inquietante y digno de investigar.

Al desplazarme por las veredas del monte, el sol crepuscular del mes de mayo, hacía ver una tarde espléndida llena de luz y de color. La parte de la vereda por donde transitaba era casi una recta de ciento cincuenta metros aproximadamente, a ambos lados de la senda se veían crecer un sinnúmero de árboles, arbustos y hierbas, todas con una verde tonalidad, matizada de diferentes colores por las plantas que aún conservaban sus flores. Lograba ver mezquites, huizaches, palo blanco, gobernadora, cenizos, hojasén y otras más. A lo lejos, donde se pierde la recta del sendero logro divisar una pequeña figura que cruza rápidamente de lado a lado de la vera, perdiéndose momentáneamente de mi vista. Conforme me aproximo al lugar me doy cuenta que la visión se aleja y se pierde.

 Es chaparro y escurridizo, ¿De quién se esconde? ¿Porqué no se deja ver? Dicen que vive en el bosque que lo cuida afanosamente, ama a la gente a pesar de todo, sabe mucho del poder curativo de las plantas, antaño curaba a los enfermos y llevaba la alegría especialmente a los niños, pero, algo sucedió, se volvió huraño ya no quiere comunicarse rehúye a la gente y parece estar siempre enojado. Cuenta la gente de campo, la más vieja, la que ha vivido muchos años, que esta persona de escasa estatura, se percató a través de los años cómo el hombre ese ser increíblemente basto de inteligencia iba acabando poco a poco con los demás seres vivos, animales y plantas, principalmente las plantas verdes, acabando con sus más preciados amigos, los árboles, su enojo fue tanto que terminó alejándose de los seres humanos.  

Regreso a mi casa ya caída la tarde, casi de noche, con algo de sorpresa veo que alguien está esperando mi llegada mismo al que saludo y le pregunto del motivo de su visita, me dijo –mi llegada obedece a una recomendación de alguien que le conoce, que sabe quién es Usted, y que es su deseo dejarle un mensaje a través mío.-  Insistí en saber de quién se trataba, sin embargo, solo me adelantó que se trataba de alguien que se interesaba mucho en defender y preservar la flora, que podía reconocerlo  como el Espíritu del bosque que es uno y muchos a la vez. Me comentó que en esa noche al filo de la media noche se realizaría un consejo en una zona abierta del bosque cerrado y que era imprescindible mi presencia, que estarían muy complacidos que fuera testigo de lo que allí se tratara.

El ambiente era singularmente relajado no se veía a nadie había una luna pálida que dejaba pasar sus rayos tenuemente a través de las hojas de los árboles. Por lo que percibí, la reunión no era de personas humanas como me lo comentó el mensajero era una reunión de los espíritus del bosque. Los primeros en llegar fueron los espíritus elementales, el viento del norte, y el del este. Luego entre la brisa se hicieron presentes los espíritus del agua. Los espíritus de la tierra no se hicieron esperar haciendo acto de presencia. Los espíritus de los árboles, arbustos y hierbas todos estuvieron presentes, los demás fueron llegando poco a poco.

Escuchaba el siseo que ahora eran palabras claras, perfectamente entendibles.  Que se exprese el poderoso espíritu del mezquite -dijo alguien- tiene deseos de hacerlo y debemos escucharlo. Que así sea, se expresó la mayoría.

El Espíritu del Mezquite.-  la floresta está triste grandes espacios han sido rasurados por las máquinas de los hombres, es increíble el dolor que causan a mi especie con sus moto sierras, somos los mezquites los que nos hemos enseñoreados de estas tierras, sin embargo, esos bípedos implumes que pululan como hormigas están poniendo en peligro la preservación de mi especie, llegaremos y no en mucho tiempo a estar en peligro de extinción. De siempre hemos calentado sus hogares, formamos parte de la estructura de las casas donde habitan, los hemos alimentado, y curado sus enfermedades y que recibimos a cambio desastre, devastación y muerte. Alguien debe decirles que su especie prevalecerá solo manteniendo y preservando a todas las demás especies.

De nuevo se escucho una voz que dijo. –Ahora que se exprese el espíritu de la anacahuita.- Todos asintieron para dar paso a este bondadoso ejemplar de la floresta.

El Espíritu de la Anacahuita.-  En los tiempos de las grandes eras, cuando fuimos asignados en estos espacios terrenales, todos llegamos con una misión. Los grandes árboles cubriendo grandes extensiones de tierra, daban cobijo a múltiples formas de vida. Los arbustos y las praderas fueron las fuentes de alimentos para mamíferos reptiles y aves, la floresta proporcionaba todo sin poner en peligro su existencia, si las hojas eran el alimento éstas retoñaban, y si eran los frutos estos brotaban en grandes cantidades evitando extinguirse al poder legar sus características a la descendencia. El equilibrio era la ley fundamental, pero algo sucedió, algo no encajo en el sistema algo que estaba muy por encima de nuestro control causando un total y absoluto desajuste.

 Llegamos dispensando amor a la vida, y seguimos en la medida de lo posible con el mismo afán, también se nos dio cariño, comprensión y protección, devolvimos con creces esas muestras a la humanidad pasada otorgando cualidades curativas en las más de las veces y aún así seguimos siendo diezmados, qué está pasando, si alguien tiene la respuesta y la solución que nos la haga saber, sólo espero que logremos llegar al equilibrio tan añorado.

La bondadosa anacahuita calló, todos los espíritus permanecieron por un momento como pensando, pues nada se escuchaba en el entorno. La voz conductora se manifestó invitando a reflexionar acerca de lo que hasta ahora se había comentado y otorgó la participación al Espíritu más prolífico de las cactáceas, al Espíritu del Nopal, cactácea que es símbolo de la unidad de las antiguos y nuevos mexicanos, es una entidad bastante fuerte con derrochado amor a la humanidad no solo de Mesoamérica sino de muchas partes de este continente. Su constitución física es fuente de alimento y de terapéutica. Pero conozcamos su pensamiento a través de ella misma.   

Espíritu del Nopal.- Hemos aprendido a amar a la humanidad a pesar de todo, somos el sustento de los hombres y de las bestias tanto aquellas que están a su servicio como las que se desenvuelven libremente en el campo. ¿Es culpable el hombre por dominar su entorno? Decimos que es una criatura altamente desarrollada e inteligente pero estamos viendo como se desmorona la sociedad. Los caminos errados y las decisiones equivocadas han llevado a la humanidad al borde de su propia destrucción, pero no todo es negativo, también se encuentran humanos consientes preocupados por su entorno que ayudan y buscan la manera de arreglar lo que hasta ahora es un desastre. Nuestro juicio no debe ser drástico sólo la humanidad es capaz de reencontrarse y enderezar el rumbo. Las enfermedades están minando la capacidad del hombre ya que no logra mantenerse sano, grandes epidemias están azotando a la humanidad solo los vegetales pudiéramos ser sus salvadores. ¿Cuántos de nuestros hermanos del reino vegetal tenemos la capacidad para curarles sus enfermedades? Es momento de ofrecernos para que con los hechos vuelvan la mirada hacia nosotros y se entienda que la preservación nuestra es la supervivencia de ellos.

Un espíritu rebelde se movía entre las demás entidades parecía nervioso, era un espíritu errabundo que se negaba a materializarse en la forma básica y  se le podía ver con forma humanoide era de estatura baja casi de la altura de un niño de 8 a 9 años. Se dice que originalmente vivía en el interior de un arbusto, esto sucedió cuando los humanos convivían con las plantas con respeto y consideración, pero las condiciones cambiaron abruptamente y esta entidad se volvió hosca y huraña. Este espíritu inquieto y rebelde pidió ser considerado en la participación. Es el espíritu protector del bosque, en algunas parte del sur de México lo llaman Chaneque, en otras partes les llaman duendes, pero aquí es sólo un entidad más.

Espíritu protector del bosque.- El sacrificio es la respuesta, he vivido en la amargura por muchos años, desde que los humanos despojaron los mantos verdes de las selvas. El dolor me ha acompañado sin dejarme por un momento, vivo huyendo de los seres humanos por miedo a ser objeto de su desmesurado deseo de saber de conocerme y de aniquilarme. Amo la vida en todas sus manifestaciones, a mis hermanos los árboles, a los animales domésticos y silvestres, y amo a la humanidad aún sin entender su comportamiento, pero estoy seguro que el hombre es un ser que en un cierto momento rectificará su actitud y modificará su conducta. Es necesario sacrificar nuestros deseos y aspiraciones no somos esclavos pero nuestra misión es ofrecer lo mejor de nosotros para salvar esta decadente humanidad. Yo he vivido entre el chaparral del monte debo volver a él  ese es mi sacrificio. El hombre cambiará sólo cuando su cuerpo y su mente estén sanos es deber nuestro proporcionarle todas las propiedades curativas, alimenticias y demás como era antaño, y como debe ser en el futuro. La planta en la que estaré alojado será capaz de eliminar las enfermedades que afectan a la gente más pobre a los más necesitados acabaré con los parásitos que atacan el sistema digestivo de los humanos, combatiré la disentería amebiana seré un potente medicamento y en la medida de lo posible no provocaré efectos secundarios nocivos. Mi condición de baja estatura y mi carácter amargado serán la identificación del arbusto donde derramaré mis cualidades para bien de todos los habitantes de esta tierra. Seré el Chaparro Amargoso. Que así sea.

Los demás de alguna manera encontraron sentido a su discurso su actitud de sacrificio nadie se la esperaba era una acción que ennoblecía a todos los de su reino y en un derroche de emoción aclamaron su propuesta.

Yo me retiré de ese lugar con la firme intención de dar a conocer este relato pensando que quizá nadie lo creería, como quiera que sea tengo el honor de dar a conocer esta historia que jamás había sido contada.